El 21 de noviembre de 1959, el arzobispo de La Plata, Antonio José Plaza, había consagrado solemnemente la arquidiócesis a la Inmaculada Concepción, delante de una talla de madera, anterior a la actual de Moroder, que hoy se conserva en el Seminario Mayor San José.
Patronazgo de la Inmaculada Concepción
El patronato fue concedido por el papa Juan XXIII, mediante el Breve del 10 de junio de 1959, en el cual el Sumo Pontífice “confirma, constituye nuevamente y declara para siempre a la Bienaventurada Virgen María, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, como patrona principal de toda la Arquidiócesis de La Plata”.
Durante todo el período colonial y la etapa de independencia hasta el día de hoy, innumerable cantidad de ciudades, diócesis y templos, de norte a sur y del Atlántico al Pacífico, cuya lista excedería en mucho los límites de este modesto aporte, proclaman el misterio de la Concepción Inmaculada.
También lo proclaman un inmenso número de imágenes y advocaciones de la Virgen que celebran su “Purísima Concepción”, siendo este misterio y el de la maternidad divina los dos más representados en la profusa iconografía que competirá en esplendor con la de España.

CC BY 2.0
Difusión de su culto
Especial mención merece la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, aparecida milagrosamente en 1531 en la tilma del indio Juan Diego. El color azul del manto, las manos juntas, la luna bajo sus pies, la representan en el misterio de su Inmaculada Concepción.
La Inmaculada se convertirá en un tema de inagotable inspiración para el arte en sus diversos géneros: tallas, pinturas, retablos, música, poesía.
Los artistas italianos encontrarán en estos cánones un punto de partida para el desarrollo de un arte mariano.
Baste mirar las imágenes sagradas de la Inmaculada en los altares de toda la península itálica y sus islas. Se reconoce una misma idea aún cuando el artista utiliza diversos matices en el color, expresividad del rostro, etc.

Arte y música
Franciscanos y jesuitas tomarán la vanguardia de su culto. Se convertirán en fervientes propagadores del culto a la Inmaculada, por doquier en el continente. Como regla general, en sus iglesias le erigen un altar o le dedican una capilla. Algo semejante puede afirmarse de los jesuitas.
Así es como en los países de influencia española o de gran número de estas congregaciones religiosas, se venerará especialmente a la Inmaculada.
El saludo habitual, desde México a las tierras del Plata y a todo lo ancho del continente, será el consabido: “Ave María Purísima. Sin pecado concebida”.
El sacerdote y compositor Ángel Victorino Colabella, puso música a parte del texto de la oración escrita por Mons. Plaza.



You must be logged in to post a comment Login